los niños perdidos

cuaderno largo, Viñetas

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Pero sus palabras fueron solo un intento baldío para animarse. La trampilla del foso de aquél viejo castillo había cedido, en esa maldita noche de máscaras y calabazas.

Se miraron fijamente a los ojos.

“Lo peor de todo es que a este paso, no podremos escribir la carta a Los Reyes Magos” dijo Laura.

“Sí…” dijo ensimismado Iván, “eso es lo peor”.

Carlos Montalleri ¿tienes hora?

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